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No es fácil despedir a Susana Zaldúa

No es fácil despedir a Susana, porque ella va a estar siempre en las luchas, en el pedido de Memoria, Verdad y Justicia. Porque va a estar siempre en la Ronda de la Madres con Norita, Elia, Mirta y con tantas y tantos compañeros que todos los jueves nos encontramos con frío. calor, lluvia, viento… Como dice siempre Norita.

Luis Angio

Pero Susana también era la compañera que divertía y se divertía en las fiestas, la que estaba dispuesta a compartir un café, una cerveza, una copa de vino para charlar, de lo que sea. O para ver como resolvíamos tan o cual problema, o como organizábamos alguna acción que necesitara de nuestro apoyo.

A Susana la conocí por el año 1974, ya hace 47 años. Ella ya era parte del Partido Socialista de los Trabajadores -PST.

Recuerdo cuando Hugo (Nahuel Moreno) formó con militantes que veníamos de la universidad, un nuevo sector en el partido. De la Juventud Socialista de Avanzada -JSA se incorporaron compañeras y compañeros a la Juventud Obrera Socialista de Avanzada – JOSA.

Allí creo que fue cuando comencé a militar con Susana. Periódicos, campañas financieras, abriendo nuevos frentes. Años antes de ser bancarios, ya militábamos en ese frente pateando la calle y viendo contactos para que se incorporaran al partido. Reuniones en la semi clandestinidad antes de la dictadura en casas donde llevaba a Lucas de meses a intermitables reuniones.

fotografía: Luis Angió

Cuando asesinaron a su hermana Adrianita y los compañeros en La Plata, a los pocos días estimo, me dice, “Luis, me tenés que acompañar a La Plata, tengo que ir al Ministerio a sacar cosas del laburo”. Ella y su familia se tuvieron que ir de La Plata. Yo tenía un Fiat 600 y allí fuimos los dos, un poco inconscientes, porque estábamos en la boca del lobo, en el lugar donde habían asesinado a Adriana y nuestros compañeros. La casa de la CNU/triple A, esa organización paramilitar formada por el gobierno del Gral. Perón y su esposa Isabelita.

Pero así era Susana, audaz, sin demostrar miedo, y con esa decisión que tenía para todo lo que encaraba, nunca le podías decir que no.

La dictadura a pesar de la clandestinidad nos permitió seguir nuevamente juntos.

En el gremio bancario volvimos a militar al inicio de la democracia donde nuestra agrupación, la Lista 3 Verde tenía un peso muy importante entre su base. Logramos conformar un frente muy grande donde Susana como Secretaria General del Banco Mayo tuvo mucho que ver en esos años donde el burócrata Zanola controlaba todo el gremio, excepto la Seccional Buenos Aires.

El cierre del banco Mayo y la toma del mismo por parte de sus trabajadore/as puso a Susana en un rol fundamental, para que una inmensa mayoría de los despedidos fueran incorporados a otros Bancos. Solo ella y un par más no lo hicieron y Susana tuvo que salir a buscar trabajo por otros lados y en otro rubro. Pero siempre decía con orgullo que ella nunca aceptó resolver su situación laboral si antes no estaban sus compañera/os ubicados laboralmente. Se enfrentó a Zanola y a Beraja, dos delincuentes que no pudieron derrotar la fuerza ni las convicciones de Susana.

Mientras tanto se organizaba con las familias de la/os compañera/os asesinados en La Plata y buscaba como hacer para conseguir testigos, hechos que pudieran desentrañar y descubrir y después enjuiciar y castigar a esos asesinos.

fotografía: Luis Angió

En el juicio a Pipi Pomares y el indio Castillo estuvo en todas las audiencias, hasta que en la última cuando fue el veredicto estalló en gritos de bronca e impotencia, junto a quienes estábamos allí por la absolución de Pipi Pomares. Y siguió luchando para que se revirtiera ese fallo.

Fue una, sino la más fuerte impulsora que al pedido de apertura de los archivos de los militares se incluyera también el accionar de las bandas fascistas desde el año 1974. Año en el cual ya comenzaban los secuestros y asesinatos y desapariciones de cientos de militantes.

Y por último, pero no lo menor, pero si lo más importante de esta última etapa de militancia de Susana, fue la Ronda de las Madres, y el acompañar todos los jueves a Norita, Mirta y Elia. A cada acto, charla y acción que eran invitadas estaba allí con ellas. Las acompañé muchas veces. me llamaba y me decía, “Luis, hay que ir a un acto que la invitaron a Nora, vamos?.” Y ahí íbamos riéndonos en cada viaje con las ocurrencias de Norita y Susana que le seguía el tren.

Fueron 47 años de muchas vivencias, anécdotas, cosas buenas y otras no tanto. Pero algo nos hizo seguir juntos a pesar de las divisiones partidarias. Muchas historias que ahora no recuerdo y otras que sería largo de contar. Solo traté de decir lo que siento por su ida con estas palabras, que no son las mejores, pero que salen de adentro, desde hoy a las 8,30 cuando me enteré de su muerte.

Su convicción de que querer cambiar este sistema, y luchar por otro mundo mejor para nuestros hijos y nietos. Su moral bien alta, nunca negando lo que fue hasta el último día. Como escribió nuestra compañera Andrea, la Turca hoy: “Levantabas la frente un poco más para declarar `sí, soy trotska, ¿algún problema?`”. Porque somos eso y lo decimos con orgullo y la frente bien alta y a viva voz.

Dejo como recuerdo además unas fotos que tuve oportunidad de sacar, donde se la ve a Susana en varias de sus facetas. Como luchadora en los juicios de lesa humanidad . Como férrea e incansable compañera de Norita. Como jodona y jovial con sus compañeras y compañeros.

La última foto es la del Pipi Pomares. Para terminar la tarea que comenzó Susana, tenemos que seguir su lucha hasta que este asesino esté preso y pague sus crímenes. Esa cara nos tiene que recordar que hay un asesino más en las calles de la Plata y del país y que tenemos que redoblar los esfuerzos para poder decirle a Susana: el asesino Pomares está preso.

Susana Zaldua: Hasta el Socialismo Siempre !!!

foto de portada: Luis Angió

 

 

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